«O CAMINERO»

“Nuestra miel tiene historia”

Desde que tengo uso de razón, mi abuelo, el “Caminero”, tuvo colmenas en casa. Literalmente. Las tenía en el corredor o balcón, cuatro o cinco de los antiguos trobos o cortizos.

Su apodo viene de su profesión, asfaltaba las carreteras provinciales y era conocido como el “Caminero” de A Merca. Siempre tuvo una gran pasión por las abejas y por la naturaleza.

A menudo salíamos a caminar juntos por los montes entre árboles y pájaros, contándome historias y tradiciones que fueron forjando esa pasión y respeto por las gentes de antes.

Por el año 2010 empezó a pedirme que le ayudase, «que iba siendo mayor», en aquellos momentos tenía las colmenas en el monte. Me hice de rogar hasta el año 2013 aproximadamente, ya que le tenía miedo las picaduras.

Recuerdo que la primera vez que le fui a ayudar me picaron unas diez por lo menos en las manos. Me impresionó abrir una colmena, ese zumbido y un ciento de abejas queriendo picarte.

Pero lejos de amedrentarme, y nunca mejor dicho, me picó el mismo bicho que a él, me enamoré de la apicultura por completo.

Fue en 2015 cuando ya comencé a formarme y estudiar, además de empezar a darle vueltas al proyecto que tenía en mente y se iba forjando en mi interior.

En ese mismo año, ya con la idea de que se convirtiese en uno de nuestros emblemas, le hice su foto más representativa; el “Caminero” sentado en el canastro con la radio en la mano, fiel compañera día y noche. Allí pasaba las horas, sentado, saludando y hablando con cualquiera que pasara por allí. Esa es la foto que podéis ver en cada una de las etiquetas de nuestros productos.

En el año 2020, en plena pandemia y después de ir gestando lo que tenía en mente, decidí unir todo aquello y plasmarlo en el proyecto que ahora ocupa gran parte de mi vida, Mel do Caminero, que de alguna manera es el homenaje a mis abuelos, por todo lo que me enseñaron, por todo lo que me dieron, por todo el amor que me demostraron y porque gracias a ellos hoy soy quien soy, El Caminero.

Rubén Novoa Nanín